El Guerrilla Developer Day se cierra con Hamburguesas

El pasado 2 de octubre tuve la suerte de compartir una hamburguesa y una cerveza con la familia. Y madre mía, vaya familia. Estaba todo plagado de gente rara que entre mordisco y sorbo de cerveza, hablaba de píxeles, modelados, texturas, mecánicas de combate, géneros de juegos, creativos de referencia, frameworks de desarrollo… Y claro, envuelto en esa cálida manta de conversación y folclore «gamer» me sentí como en casa. El Torito Indie había llegado a la plaza.

De pronto, pese haber tenido que vencer a la pereza, comprendí que ese era mi sitio, no había otro posible. No os voy a engañar, solo pudimos conseguir una entrada y fui sin mis compañeros de batalla. No conocía a la mayoría de la gente. Pero no importó. Por que hacía tiempo que no me sentía tan bien acompañado.

Tras registrarme, tardaron unos minutos en abrir el comedor, minutos que se hicieron eternos, pues llevaba muchos días sin comer ni beber. O al menos eso me decía mi estómago. Al entrar, no pude evitar fijarme en el bonito aspecto que presentaba el pabellón 4, a medio vestir, pero ya parcialmente engalanado y con mucho sabor a eSports.

Recogí mi hamburguesa, mi cerveza y mis patatas fritas del comedor, y me dispuse a degustarla en la terraza, que por si fuera poco, estaba perfectamente amenizada con la música de un D.J., del cual desconozco el nombre, y admito mi descortesía por no preguntarle. Mis más sinceras disculpas señor D.J. y enhorabuena por su acertado desempeño. Pero, sí @ChicoNuclear, al igual que los NPCs de The Last Of Us 2, debía tener un nombre. Otra laguna narrativa que habría que cubrir con cierta semántica extensional.

Después de meses, días, y horas y más horas escribiendo en la más absoluta soledad de mi despacho, haciendo entrevistas en discord, cubriendo notas de prensa a altas horas de la madrugada, coordinando las actividades de la revista por Whatsapp, Trello, y otras herramientas online… Justo cuando comenzaba a pensar que había perdido el juicio, que en realidad esa gente no existía, que la revista y todo lo demás era fruto de una mala pasada de mi imaginación, entonces me vi rodeado de personas, aquellas de las que brotaba el maná del que yo hablo en mis artículos, la esencia que analizo y que critico, se encontraba allí mismo y podía tocarla con mis propias manos. Imaginaros que sensación.

Y allí estaba sentado, como todos, masticando. Contemplativo, melancólico, y por que no decirlo, nostálgico. Masticaba hamburguesa pero tragaba envidia, sana habría de añadir. Observaba a la multitud, con cierto disimulo para que nadie sintiera los ojos de un perturbado escrutándoles. Y solo percibía compañerismo, amistad y muy buen rollo. De pronto me di cuenta que no estaba cubriendo un evento laboral o empresarial. Era una idílica reunión familiar.

El problema es que no suelo soportar bien a la familia. Así que, de pronto cambié el ángulo de mi cámara, y me centré en unos montadores que salían del pabellón 14 del IFEMA, y claro fue difícil dejar pasar el hecho de que aquella puerta de acceso permanecía abierta sin ningún tipo de control. Observé la hora, y me dije, Lorenzo, no lo hagas. Para posteriormente meditarlo y entonces responderme, ¡a la mierda, que cojones!

Y allí estaba, dentro del pabellón 14, viendo como los montadores terminaban de dar forma a la Madrid Games Week, que abriría sus puertas a los profesionales del sector en menos de 14 horas. Entonces la culpabilidad me invadió. Mi gran familia idílica se hallaba a pocos metros, drenando barriles de cerveza y devorando carne vacuna, mientas otras personas sudaban y trabajan duramente para hacer posible esta gran feria del videojuego. Pero no voy a engañar a nadie, la culpabilidad se esfumó antes de lo que hubiera deseado. Y me puse a echar fotos, incluso me hice un selfie con mi colega Kratos, que se tomó la molestia de esperarme allí durante toda la tarde. Buena gente, la verdad.

Una vez que mi curiosidad «gamer» y periodística fue saciada, volví a dejarme llevar por el olor de hamburguesa y la música animada de la ceremonia de los Indie Burguer Press Awards. Pero la «indie-gente» seguía comiendo, y bebiendo y hablando de sus movidas friquis. ¡Que gran familia! Me reuní con ellos y encontré un buen sitio para asentar mi culo inquieto, y… no, no me senté. Entonces vi que se podía acceder a la Sala Oriente, donde tendría lugar la ceremonia. Y claro, me dije, Lorenzo, no lo hagas. Para posteriormente meditarlo y entonces responderme, ¡a la mierda, que cojones!

Y allí estaba, en soledad, en la Sala Oriente, rodeado de los Indie Burguer Press Awards que por aquel entonces ya tenían nombres y apellidos. Así que no me lo pensé dos veces, y aproveché el momento para hacer el tan desafortunado como obligado selfie con las hamburguesas más deseadas de la noche. El mundo posible que me presentaba el evento ya había sido completamente explorado, había interactuado con todos los objetos ficcionales y había obtenido toda la narrativa necesaria. En ese momento supe que debía volver. Estaba listo para la ceremonia.

Regresé al punto de partida, y la gente ya estaba en pié, en silencio y sin masticar ni beber. Algo que me asustó mucho la verdad. Empecé a sacar los codos y ver una ruta de escape, aquello no tenía buena pinta. Nada bueno podía deparar aquella bizarra escena. Pero justo antes de poner pies en polvorosa, escuché las primeras palabras del co-fundador de los Indie Burger: David Jaumandreu.

Un discurso cálido, familiar, de agradecimiento y muy acertado. No faltó la gran foto de familia.

Foto de Familia

Una vez realizada esta terrible foto, de la que gracias a Dios, no disponemos de copia en alta definición, procedimos a subir a la Sala Oriente, donde yo mismo ya había cotilleado todo el «loot» hacía tan solo unos minutos. Lo sé compañeros, no hacen falta las alabanzas, un buen periodista sabe hacer su trabajo.

El mejor Víctor para conducir los Indie Burguer Awards

La noche ya era perfecta. Pero debo añadir que no lo hubiera sido tanto sin la aparición de @ChicoNuclear, un gran Víctor que con su toque irónico, y esa crítica barnizada con humor que solo él sabe hacer de forma tan artesana, puso la salsa en la que todos quisimos bañarnos.

Cogí un sitio de pasillo, ideal para no perderme detalle y tener los mejores ángulos para mi cámara. Todo estaba dispuesto. Y como no podía ser de otra forma, Víctor habló. Y de pronto ya no estaba en la ceremonia de los Indie Burguer Press Awards, ¡coño!, estaba en un podcast en directo de Reload. Miré para todas partes buscando a Marta y a Pép, pero… entonces recapacité y me dije a mi mismo… Joder Lorenzo, ¡compórtate! que tienes ya unos años. De pronto abrí los ojos y comprendí que había vuelto a la ceremonia.

Los diálogos del presentador, fueron perfectamente acompañados por unos videos que subían aun más el tono sarcástico, de sátira metaléptica, y humor hasta el punto de arrancar las risotada de todos y cada uno de los asistentes. Se nombraron uno a uno los premios a las diferentes categorías, que ahora listaremos. Para cada categoría se mostró un montaje audiovisual tan sencillo como divertido. Y de pronto llegó Pinjed.

Sin duda el momento mágico de la noche, del evento. Que grande es esta familia «gamer». No olvida a las grandes personas. Un silencio, que nos puso a todos los pelos de punta, precedió a una cálida y más que sincera ovación a Pinjed. Un fuerte abrazo a su familia y amigos. Por respeto a ellos, no quiero añadir ni una sola palabra más, por que sinceramente, sobran todas.

Premios a las diferentes categorías

A continuación listamos los premios a las diferentes categorías de los Indie Burguer Press Awards 2019:

El ganador en la categoría de “Comandos”, el medio menos indie, fue para 3D Juegos.

El ganador en la categoría de “Conga Master”, para el medio más indie, fue para: Nivel Oculto.

El premio en la categoría de “En el espacio nadie puede oír tus gritos”, la versión cutre de la radio, fue para el podcast: Antihype.

El premio para la categoría de “Saco un papelillo”, a la mejor revista fue para GameReport.

El premio a la categoría de “en un lugar de la mancha”, al mejor libro fue para: «Portal o la ciencia del videojuego» de la autora Eva Cid.

El premio a la categoría de “Lolito Fernández”, para premiar al mejor YouTuber, fue para: El Rubius.

El premio en la categoría de “Chicho Ibáñez Serrador”, al mejor medio generalista fue para: ZoomNet.

El premio en la categoría de “#YemaGate, a la peor nota a un videojuego español, ha sido para: Nintenderos. Quienes puntuaron con un “1” a cierto juego español que nombraremos.

No faltó el reconocimiento a Sara Borondo, con el premio a la categoría “de toda la vida”, que premiaba a la clásica entre los clásicos. Muy bonito reconocimiento y más que merecido

La sorpresa de la noche fue que, el premio a la categoría de “Bruno Sol”, que premiaba al freelance del año, fuese finalmente contra todo pronóstico para el propio ¡Bruno Sol!, pero así fue.

Tampoco faltaron los premios «Random», ya clásicos en la Indie Burguer, donde se repartieron copias físicas y camisetas entre los propios asistentes.

Discurso de clausura para enmarcar

Víctor supo ponerle el broche de oro a la gala con un discurso de clausura, sincero, conciso y cargado de experiencia. Podéis verlo aquí, y si os dedicáis al periodismo de los videojuegos, os recomiendo que lo veáis una y cien veces. Dejarle un acceso directo al escritorio. Querréis oír sus palabras una y otra vez.

Cuando todo acabó, ya con las luces disolviendo la magia que había acompañado al evento, me acerqué a Víctor, quería saludarle, darle la mano y felicitarle en persona por su trabajo, su trayectoria, y en particular por la excelente presentación con la que nos deleitó a todos. Y lo hice incluso a riesgo de parecer más «gilipollas» de lo habitual. Fue un apretón de manos breve, pero especial. Sentí a una persona auténtica, cargada de energía. Y me dije… tío, algún día, ¡quiero ser como tú!

Pero tampoco voy a engañar a nadie, después me acordé de lo de las sopas en polvo y… bueno que se nos va el tiempo y no quiero entretener al lector con banalidades.

Conclusión

En definitiva, una noche especial, familiar, mágica y muy agradable. Enhorabuena a todos los patrocinadores y a los organizadores, sin duda esta clase de eventos son tan necesarios como únicos.

Esperamos que sea la primera edición de muchas, y que podamos seguir viendo esta unión tan poderosa y fascinante entre prensa, estudios y universidades. ¡Larga vida a los Indie Burguer Press Awards!

¡Nos leemos y nos escuchamos!